La automotriz Stellantis anunció el despido temporal de 900 trabajadores en Estados Unidos y la suspensión de operaciones en sus plantas de México y Canadá, como respuesta a los nuevos aranceles del 25% impuestos por el gobierno de Donald Trump a los vehículos importados desde estos países.
Las plantas afectadas incluyen Windsor Assembly (Canadá), que fabrica las minivans Chrysler Pacifica y Voyager, y Toluca Assembly (México), donde se producen el Jeep Compass y el Jeep Wagoneer S. Windsor detendrá su producción por dos semanas, mientras que Toluca permanecerá inactiva durante todo abril.
El impacto económico de estos aranceles es significativo. Se estima que Stellantis y Volkswagen podrían perder hasta 5,880 millones de euros (6,200 millones de dólares) si no se implementan medidas paliativas. Además, el costo de los vehículos importados podría aumentar entre 5,600 y 9,500 euros para los consumidores【61】.
En Estados Unidos, el sindicato United Auto Workers criticó la decisión de Stellantis, calificándola como “innecesaria” y acusando a la empresa de jugar con la estabilidad de los empleados. Mientras tanto, la Casa Blanca no ha emitido comentarios sobre el impacto laboral de esta medida.
Este escenario refleja la incertidumbre en la industria automotriz ante las políticas proteccionistas de Trump, que buscan incentivar la producción local, pero que también generan reacciones adversas en el comercio internacional.