En declaraciones recientes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que Tim Cook, CEO de Apple, deberá cerrar dos fábricas en México y reubicar la producción de la compañía en territorio estadounidense. Según reportes de Agence France-Presse citados por medios como El Economista, Cook se habría comprometido a invertir «cientos de miles de millones de dólares» en Estados Unidos, decisión que, según Trump, responde a las nuevas tarifas impuestas a México.
El mandatario afirmó:
«Eso es lo que me dijo. Ahora tiene que hacerlo.»
Trump subrayó además que muchas empresas están buscando alternativas para evitar pagar aranceles. «Vendrán muchos fabricantes de chips y muchos fabricantes de automóviles», comentó, sin precisar a cuáles se refería. En este contexto, se recuerda que días atrás Nissan había manifestado la posibilidad de trasladar su producción fuera de México si se implementaban aranceles del 25% sobre las importaciones de vehículos.
El panorama se complica aún más para la industria tecnológica en México, ya que Foxconn, el principal fabricante de iPhones para Apple, opera más de cinco plantas en el país. En 2020, la firma anunció la construcción de una fábrica dedicada a la producción de iPhones, y en 2024 planea instalar en Jalisco la planta de superchips más grande del mundo. Asimismo, la compañía taiwanesa Pegatron mantiene operaciones en México fabricando componentes.
Durante una reunión en la Casa Blanca con varios gobernadores, Trump reafirmó que las tarifas son una herramienta poderosa para atraer inversiones a Estados Unidos. «Las empresas estadounidenses no quieren pagar esos impuestos. Eso las impulsa a invertir en Estados Unidos», sostuvo el mandatario, quien se mostró orgulloso de su política arancelaria al declarar:
«Los aranceles son increíbles, me metí en muchos problemas por eso; yo dije que es mi palabra favorita en el diccionario, la palabra arancel.»
Sin embargo, economistas entrevistados por la BBC advierten que, de implementarse la medida, no solo se verían afectadas las empresas extranjeras, sino también los consumidores estadounidenses, quienes enfrentarían un aumento en los costos debido a la reubicación de la producción.
Cabe recordar que, al inicio de su mandato, Trump firmó una orden ejecutiva que imponía tarifas del 25% a las importaciones provenientes de México y Canadá, medida que fue pospuesta durante un mes para abrir espacio a negociaciones. La reciente declaración de Trump, sin embargo, marca un nuevo punto de inflexión en la política comercial del país.

