Con una superficie de más de 57 mil hectáreas, que representan el 44% del territorio del municipio de Torreón, la Reserva Ecológica Municipal Sierra y Cañón de Jimulco se destaca por su biodiversidad única y ecosistemas que contrastan con el resto del Desierto Chihuahuense. Este espacio natural es el hogar del último vestigio de bosque de pino y encino de toda la Comarca Lagunera.
Desde 2010, la Fundación Jimulco A.C. administra esta Área Natural Protegida (ANP), que alberga una rica variedad de especies y endemismos. Entre sus características más notables se encuentra la montaña El Centinela, también conocida como “Picacho”, que con sus 3,120 metros sobre el nivel del mar, es considerada una «isla de cielo». Este enclave alberga un pequeño bosque semitemplado que comienza a los 2,400 metros sobre el nivel del mar, sirviendo como un pulmón natural para la región y un sistema vital de captación de agua y captura de carbono.
«El bosque templado que tenemos se ubica arriba de las montañas, en El Centinela y en otra columna de montañas llamada ‘Los Picachitos’, donde encontramos el bosque de pino-encino que se da en estas condiciones de temperatura y humedad», explicó Manuel Rodríguez Muñoz, director de Biodiversidad de la Dirección General de Medio Ambiente de Torreón.
Especies Endémicas y Protección Ambiental
Este bosque, que abarca más de 4,600 hectáreas, es hogar de árboles majestuosos como el pino piñonero (Pinus cembroides) y seis tipos de encinos (Quercus spp.), tres de los cuales son endémicos de Coahuila (Q. coahuilensis, Q. pringlei y Q. striatula). La fauna incluye especies como el venado cola blanca (Odocoileus virginianus), el puma (Puma concolor) y el jabalí (Pecari tajacu). Además, la reserva cuenta con ecosistemas de matorral xerófilo, ecosistema ripario y matorral submontano.
El 27 de junio de 2003, el área fue oficialmente decretada como ANP para conservar y proteger los ecosistemas que sustentan a cerca de mil especies y sus procesos biológicos. Ana Rosa González, promotora ambiental comunitaria de Jimulco, destacó que antes de las acciones de conservación, era común ver a personas ajenas llevarse vegetación sin control o realizar caza furtiva. «Antes había mucho saqueo y caza. Ahora todo eso está prohibido y se ha dejado de hacer. Hemos logrado conservar este espacio durante 20 años», afirmó.
Educación y Futuro
Ana Rosa también participa en el proyecto de Educación Ambiental del Programa de Aprovechamiento Ecoturístico, Educación Ambiental y Equidad de Género. Este programa se enfoca en concientizar a niños y jóvenes sobre la importancia ecológica de la reserva a través de visitas escolares y talleres. «Creo que la conservación es nuestra permanencia en el futuro de la humanidad. Impartimos temas de ecosistemas y biodiversidad, manejo de basura, cuidado del agua, equidad de género como derecho humano, escuela y comunidad verde, y cambio climático. Le apostamos a la nueva generación porque es nuestro futuro», concluyó.
La Sierra y Cañón de Jimulco no solo representa un tesoro natural invaluable para Torreón y la Comarca Lagunera, sino también un ejemplo de cómo la conservación y la educación ambiental pueden asegurar la preservación de los ecosistemas para las futuras generaciones.

