Un potente sismo de magnitud 7.1 ha sacudido la isla de Kyushu en el sur de Japón, generando una alerta de tsunami que ha causado alarma entre los residentes. Según la Agencia Meteorológica de Japón, el terremoto tuvo su epicentro en el mar, cerca de la costa oriental de Kyushu, a una profundidad de aproximadamente 30 kilómetros.
El temblor se sintió con fuerza en la ciudad de Nichinan y áreas cercanas en la prefectura de Miyazaki. Tras el sismo, se detectaron olas de tsunami de hasta 50 centímetros en la costa sur de Kyushu y en la cercana isla de Shikoku aproximadamente media hora después del terremoto.
Las autoridades han iniciado una evaluación exhaustiva para determinar posibles daños y verificar si hay heridos. Hasta el momento, el secretario jefe del gobierno, Yoshimasa Hayashi, ha indicado que no se han reportado víctimas ni daños significativos. Sin embargo, ha instado a los residentes a mantenerse alejados de la costa como medida de precaución.
En respuesta al sismo, los operadores de las centrales nucleares en Kyushu y Shikoku están revisando las instalaciones para asegurar que no hayan sufrido daños. La televisora pública NHK informó que se han reportado ventanas rotas en el aeropuerto de Miyazaki.
El Japón, ubicado en el Anillo de Fuego del Pacífico, es conocido por su alta actividad sísmica. El país ha sido escenario de numerosos terremotos devastadores, siendo el más reciente el ocurrido el 1 de enero en la región de Noto, que resultó en más de 240 muertes.
¿Qué es un tsunami?
Un tsunami es una serie de olas de gran longitud causadas por perturbaciones submarinas como terremotos, erupciones volcánicas o deslizamientos de tierra. Aunque las olas pueden no ser grandes en mar abierto, se elevan significativamente al llegar a la costa, causando daños severos y peligrosos.
El International Tsunami Information Center (ITIC) explica que las olas del tsunami pueden parecer como paredes de agua y aumentar de tamaño al acercarse a la orilla, generando corrientes muy fuertes que pueden romper amarres de barcos y causar gran destrucción.
Japón sigue vigilando de cerca la situación para garantizar la seguridad de sus ciudadanos y minimizar los riesgos asociados con el sismo y el tsunami.

