En un giro escalofriante de la crisis en Ucrania, Rusia ha lanzado un ataque con bombas aéreas contra una central térmica en la ciudad de Sumi. Este ataque se produce después de una serie de golpes a infraestructuras energéticas en todo el país y la completa destrucción de la capacidad de generación de la central térmica más grande de la región de Kiev.
Las bombas aéreas, equipadas con alas para dirigir su trayectoria, son lanzadas desde aviones que pueden soltar estas municiones a distancias considerables del objetivo, mostrando una escalada en el uso de este tipo de armamento por parte de Rusia en las últimas semanas.
La administración militar de Sumi, región fronteriza con Rusia, anunció el ataque y destacó la crítica naturaleza de la infraestructura afectada. Este evento se suma a una serie de agresivos bombardeos rusos contra el sistema energético ucraniano desde marzo, lo que ha diezmado gravemente la capacidad de generación eléctrica del país.
El presidente Volodímir Zelensky ha reiterado su llamado a los aliados internacionales para el envío urgente de sistemas de defensa aérea adicionales. Estos sistemas serían cruciales para proteger las infraestructuras críticas del país ante los persistentes ataques aéreos rusos, subrayando la necesidad urgente de apoyo internacional en esta situación de crisis.

