
Qatar detuvo la producción de gas natural licuado (GNL) este lunes luego de que instalaciones energéticas en el país sufrieron ataques con drones iraníes. La medida afecta a centros clave en Ras Laffan y Mesaieed, que conforman parte de la infraestructura más grande de GNL del mundo, con una participación de casi una quinta parte del suministro global.
En Arabia Saudita, la refinería Ras Tanura, con capacidad de 550 mil barriles por día, fue cerrada preventivamente tras los ataques, como parte de una ola de interrupciones que también golpeó yacimientos en Irak y gasoductos israelíes.
Los mercados internacionales reaccionaron de inmediato. Los precios del crudo superaron 82 dólares por barril, su nivel más alto desde enero de 2025, mientras el transporte marítimo por el estratégico estrecho de Ormuz se paralizó en gran medida, interrumpiendo casi un quinto del flujo mundial de petróleo.
Expertos alertan que si continúan las interrupciones en instalaciones petroleras y de gas, la oferta energética global podría experimentar presiones significativas, con efectos en el precio de combustibles y el costo de la energía a nivel mundial.

