Las tensiones en Gaza alcanzan un nuevo nivel con la incursión de las fuerzas armadas israelíes en la ciudad de Rafah y la toma del lado gazatí del paso fronterizo con Egipto. Este movimiento militar se produce en medio de una serie de ataques y bombardeos sobre Rafah, en los que perdieron la vida al menos 23 palestinos, incluidas mujeres y niños.
La Brigada de Tanques de Israel ingresó al cruce de Rafah durante la madrugada del martes, asegurando el «control operativo» del estratégico paso fronterizo. Mientras tanto, los ataques aéreos y terrestres dirigidos hacia posiciones de Hamás en la zona dejaron un saldo trágico, con decenas de víctimas palestinas, según registros hospitalarios.
Este movimiento militar se produce en un momento delicado, con negociaciones para un alto el fuego en un punto crítico. Aunque Hamás había aceptado una propuesta de alto el fuego mediada por Egipto y Qatar, Israel se mostró reticente, lo que generó incertidumbre sobre el futuro de las conversaciones.
La toma del paso de Rafah, principal vía de entrada de ayuda humanitaria a Gaza y de salida para quienes buscan refugio en Egipto, ha suscitado preocupaciones sobre el impacto en la población civil, que ya sufre las consecuencias de siete meses de guerra. Organizaciones humanitarias advierten sobre el peligro de interrumpir el flujo de alimentos, medicamentos y otros suministros esenciales.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, instó al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a evitar una ofensiva en Rafah, subrayando la urgencia de alcanzar un alto el fuego. Sin embargo, las tensiones persisten entre ambas partes, con Israel insistiendo en sus demandas y Hamás buscando garantías de fin de la guerra y la retirada israelí.
La comunidad internacional observa con preocupación la escalada del conflicto en Gaza, mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para encontrar una solución que ponga fin al sufrimiento de la población civil y restaure la paz en la región.

