El recibo de la compra ha vuelto a subir en abril. Según confirmó el Instituto Nacional de Estadística (INE) este martes, los alimentos y bebidas no alcohólicas repuntaron cuatro décimas hasta el 4,7%, contribuyendo al aumento de la tasa general de inflación, que encadenó su segundo mes consecutivo de crecimiento. El Índice de Precios al Consumo (IPC) alcanzó así el 3,3%, una décima más que en marzo.
Este incremento, según explicó Raymond Torres, director de coyuntura económica de Funcas, se debe en parte al efecto base y a factores matemáticos. En abril del año pasado, la variación mensual de los alimentos fue del 0,3%, lo que hace que incluso un repunte modesto tenga un impacto significativo en la comparativa interanual. No obstante, Torres señaló que esta situación coyuntural no parece convertirse en una tendencia a largo plazo.
El análisis detallado muestra que el aumento se debió principalmente a la variación de los precios de las frutas, que repuntaron un 17,1% respecto a abril de 2023. Los zumos también se encarecieron un 17,3%, mientras que las patatas y las legumbres y hortalizas congeladas registraron aumentos del 8,6% y 7,5%, respectivamente. El aceite de oliva fue el producto más encarecido, con una tasa del 68,1%.
Además de los alimentos, los carburantes también influyeron en el aumento de la inflación en abril. En lo que va de 2024, los combustibles han incrementado sus precios mes a mes, con una racha de quince subidas semanales consecutivas. En abril, la gasolina se encareció un 3,5% respecto al año pasado y el gasóleo un 4,4%, debido en parte a los recortes de oferta de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y a tensiones geopolíticas.
En cuanto a la vivienda, los precios del gas y la electricidad contribuyeron al aumento del índice general, con una subida del 10,2%. Por otro lado, los hoteles, restaurantes y actividades culturales disminuyeron sus precios respecto al mismo mes del año anterior.
A nivel coyuntural, se observa que los servicios, especialmente el sector turístico y la restauración, han aumentado sus precios impulsados por la fuerte demanda. La recuperación salarial y el fin de las ayudas anticrisis también impactan en la evolución de los precios, sugiriendo que superar la desinflación llevará tiempo.
En resumen, las cifras actuales de inflación están en el rango normal, con una tasa media anual que se espera ronde el 3% a finales de 2024. La subyacente, que excluye la energía y los alimentos frescos, continúa mostrando moderación al pasar del 3,3% en marzo al 2,9% en abril.

