Este lunes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva oficializando la salida del país del Acuerdo climático de París, cumpliendo una de sus principales promesas de campaña. La firma ocurrió poco después de asumir la presidencia, durante un acto multitudinario en el estadio Capital One de Washington, donde fue recibido con aplausos por miles de seguidores.
Argumentos detrás de la decisión
La orden ejecutiva, titulada «Poniendo a Estados Unidos primero en acuerdos ambientales internacionales», establece que los tratados internacionales como el Acuerdo de París representan un gasto innecesario para los contribuyentes estadounidenses y favorecen a países como China e India, mientras limitan el desarrollo económico y la soberanía de Estados Unidos.
Trump justificó su decisión señalando que el acuerdo climático, cuyo objetivo es limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2°C, afecta de manera injusta la economía del país y cuestionó su efectividad frente a la crisis climática.
Una retirada repetida
Esta no es la primera vez que Trump retira a Estados Unidos del Acuerdo de París. En junio de 2017, durante su primer mandato, había anunciado una decisión similar, pero la reincorporación se concretó bajo la administración de Joe Biden en 2021.
El expresidente Biden había defendido el acuerdo como una oportunidad para fortalecer la economía a través de inversiones en energías limpias, argumentando que generaban empleos bien remunerados y aseguraban la competitividad global del país.
Reacciones internacionales y nacionales
El secretario general de la ONU, António Guterres, instó a Estados Unidos a mantener su liderazgo ambiental, destacando la importancia de las acciones de ciudades, estados y empresas estadounidenses para combatir el cambio climático.
Por su parte, Gina McCarthy, exasesora climática de la Casa Blanca, criticó duramente la decisión de Trump, calificándola como una abdicación de la responsabilidad de proteger al pueblo estadounidense y la seguridad nacional.
Con esta medida, Trump reafirma su enfoque en priorizar los intereses económicos y la independencia de su país, pero la decisión promete avivar el debate sobre el cambio climático y el papel de Estados Unidos en la lucha global.

