Este año, la asociación Mujeres Solidarias en Acción Social (Musas) ha atendido hasta 30 casos de intentos suicidas entre menores, lo que representa un aumento del 40 por ciento en comparación con el año anterior. Sofía Blanco, psicóloga infantil en la organización, explicó que el 85 por ciento de estos casos involucra a menores que han sido víctimas de abuso sexual, generalmente perpetrado por familiares o personas cercanas.
Los afectados son niños, niñas y adolescentes de entre 12 y 18 años. Aunque el fenómeno es multifactorial, se destaca que estos menores sufren violencia tanto en el hogar como en la escuela. «La violencia que experimentan crea en ellos una percepción negativa de sí mismos. En el entorno escolar, también enfrentan situaciones de hostigamiento, lo que les deja sin herramientas para defenderse. Los casos de abuso sexual que hemos registrado este año intensifican esta sensación de desamparo, ya que a menudo no cuentan con figuras de confianza, como sus padres, a quienes puedan acudir en busca de ayuda», señaló Sofía.
Este ciclo de violencia y falta de apoyo emocional puede llevar a los menores a desarrollar pensamientos suicidas, que en muchos casos culminan en intentos de quitarse la vida. La situación exige una atención urgente y un enfoque integral que incluya prevención, apoyo psicológico y creación de redes de confianza para estos jóvenes.

