Nada puede aliviar la pérdida de un hijo, pero su compañía hizo menos pesada esta despedida tan dura. Saber que mi hijo fue querido, respetado y acompañado hasta el final es un consuelo dentro de tanta tristeza.
A todos los que se sumaron a mi dolor, a quienes caminaron conmigo en este momento tan difícil, gracias.
Su apoyo quedará por siempre en mi corazón y en la memoria de mi hijo.

