Pakistán enfrenta una ola de calor sin precedentes, con temperaturas que han superado los 50 grados Celsius en varias regiones. Miles de personas han sido hospitalizadas por insolación y quemaduras, y los hospitales se encuentran al límite de su capacidad. Las autoridades han emitido alertas y recomendaciones para que la población evite la exposición al sol y se mantenga hidratada.
Este fenómeno climático extremo ha afectado gravemente la vida cotidiana, con cortes de energía eléctrica, escasez de agua y daños en cultivos. Las escuelas han sido cerradas temporalmente y se han cancelado eventos al aire libre para proteger a la población. Los expertos atribuyen esta ola de calor al cambio climático y advierten que este tipo de eventos serán más frecuentes en el futuro.
La situación en Pakistán destaca la urgencia de implementar medidas para mitigar los efectos del cambio climático y adaptar las infraestructuras y servicios públicos a las nuevas realidades climáticas. La cooperación internacional y el compromiso con políticas sostenibles son esenciales para enfrentar estos desafíos globales.

