Durante el segundo día del juicio contra el exjugador de Pumas, Dani Alves, se revelaron detalles sobre su estado etílico en la noche de la presunta agresión sexual a una mujer en Barcelona. Joana Sanz, aún esposa del deportista, compareció como testigo y detalló la situación en la que encontró a Alves aquella madrugada del 31 de diciembre de 2022.
Sanz explicó que su esposo regresó a casa «oliendo a alcohol» después de una larga jornada con amigos. «Cuando entró en la habitación, se chocó con varios muebles y se desplomó en la cama», afirmó la modelo española, agregando que debido a su estado, ella decidió no hablar con él en ese momento.
Por su parte, el amigo de Alves, Bruno, quien le acompañó a la discoteca Sutton esa noche, corroboró que el futbolista había consumido una gran cantidad de alcohol. Sin embargo, aseguró que a pesar de ello, mantuvo una «química respetuosa» con la denunciante.
La denunciante de Dani Alves también testificó en la segunda jornada del juicio, describiendo una situación de angustia y terror durante el presunto incidente. Varios policías y empleados del local también declararon, destacando el estado de nervios y shock en el que encontraron a la mujer, así como su preocupación por no ser creída.
La Fiscalía solicita nueve años de prisión para Alves por un supuesto delito de «agresión sexual con penetración», además del pago de una indemnización de 150 mil euros a la mujer y una década de libertad vigilada tras cumplir la condena. El exfutbolista, de 40 años, permanece en prisión desde hace más de 12 meses y ha mantenido un gesto serio durante toda la sesión del juicio.

