El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha anunciado el descubrimiento de una cueva en el área amurallada de Tulum, Quintana Roo, que contenía al menos ocho entierros humanos. El hallazgo tuvo lugar mientras se liberaba el área para un nuevo sendero, entre el Templo de las Columnas y el Templo del Halach Uinic.
La cueva, que estuvo sellada durante miles de años con una roca de gran tamaño, presenta una decoración prehispánica en la parte superior de la pared frontal, donde se encontró un caracol marino pegado con estuco.
Al explorar la cueva, se identificaron dos pequeñas cámaras con ocho entierros en su mayoría de adultos, en buen estado de conservación debido a las condiciones ambientales del espacio. Además, se encontraron huesos de animales asociados a los entierros y artefactos, como huesos trabajados y elementos cerámicos característicos del periodo Postclásico Tardío (1200-1550 d.C.).
Entre los restos animales, se identificaron mamíferos, aves, reptiles, peces, crustáceos, moluscos y anfibios. Algunos huesos presentan huellas de corte, y otros han sido trabajados como artefactos, como punzones, agujas o mangos de abanicos.
El arqueólogo José Antonio Reyes Solís, coordinador del proyecto, destacó los desafíos de la excavación arqueológica en la cueva debido al espacio reducido, la falta de iluminación, la elevada temperatura y humedad, y la presencia de insectos. Sin embargo, la aplicación de nuevas tecnologías, como escáneres láser y fotografía de alta resolución, permitirá generar modelos 3D detallados y precisos del sitio.
Estos modelos virtuales facilitarán el análisis y procesamiento de los datos de campo desde una computadora y ofrecerán al público un recorrido virtual del interior de la cueva. Los trabajos de investigación en campo continuarán durante el resto del año.

