Mexicali, Baja California – 16 de julio de 2025
Una refresquería en Mexicali se volvió viral luego de que su dueña, Lupita Madin, expusiera públicamente a una influencer que intentó “pagar” su consumo con publicidad en redes sociales. El caso ha desatado una oleada de reacciones en redes sociales, donde miles de usuarios han cuestionado la ética y los privilegios autoadjudicados por algunos generadores de contenido digital.
El video, publicado el pasado viernes 11 de julio en TikTok, ya supera los 2 millones de vistas. En él, Lupita narra cómo una supuesta influencer, tras consumir productos en su negocio, propuso como forma de pago promocionar el local a cambio de no cubrir la cuenta. La empresaria, visiblemente confundida, respondió con incredulidad: “¿Es broma, verdad?”
“Ni siquiera me preguntó antes. Nomás pidió, comió y al final me dijo que si le podía hacer válida una colaboración porque ‘así trabaja ella’. Yo ni sabía quién era”, comentó la dueña de la refresquería en el video, mientras muestra una captura de pantalla de la cuenta pendiente que ascendía a poco más de 400 pesos.
Este incidente abrió un debate más amplio sobre el uso del marketing de influencers y los abusos que algunos cometen al pretender obtener servicios sin pagar, bajo la premisa de que sus seguidores valen como moneda de cambio.
Restauranteros y comerciantes locales se han sumado a la conversación, compartiendo experiencias similares en las que se han sentido presionados o incómodos ante propuestas que, aseguran, no garantizan resultados reales y terminan siendo una falta de respeto a su trabajo.
En redes, el apoyo ha sido mayoritariamente para Lupita: “Los likes no pagan la renta”, comentaron varios usuarios. Mientras tanto, la influencer involucrada no ha emitido una respuesta pública.
La controversia deja en claro que, aunque el marketing digital tiene valor, su uso indebido puede causar más daño que beneficio, especialmente cuando se pone en duda la honestidad y la reciprocidad entre emprendedores y creadores de contenido.

