Las elecciones judiciales celebradas este domingo en todo el país se desarrollaron con una participación ciudadana notablemente baja. Cifras preliminares indican que menos de una cuarta parte del electorado acudió a las urnas, lo que pone de relieve el escaso interés que generó esta inédita jornada electoral.
Aunque el proceso transcurrió en general con tranquilidad y sin incidentes mayores, diversos factores parecen haber influido en la apatía ciudadana. Entre ellos, se destaca la complejidad del proceso de votación, la falta de información clara sobre los candidatos, y la rapidez con la que fue aprobada la reforma que permitió estos comicios. Además, la gran cantidad de aspirantes en las boletas —en algunos casos cientos por entidad— dificultó aún más la comprensión del electorado.
Otro factor que generó inquietud fue la presencia de candidatos con antecedentes cuestionables, algunos señalados públicamente por vínculos con el crimen organizado o con historiales poco claros. Este panorama alimentó la desconfianza de parte del electorado, que optó por no participar ante la falta de certezas sobre los perfiles en contienda.
Pese a este contexto y al bajo nivel de participación registrado, las autoridades han reiterado que la elección es legal y válida. La legitimidad del proceso no depende del porcentaje de votación, por lo que los resultados tendrán efecto jurídico una vez finalizado el conteo.
Debido al alto número de cargos del Poder Judicial que están en juego, el Instituto Nacional Electoral prevé que el cómputo de los votos tomará varios días. Se estima que los cómputos distritales —encargados de contar y validar las actas— podrían extenderse por al menos 10 días, lo cual es parte del procedimiento habitual en procesos complejos como este.
Esta jornada histórica, aunque marcada por el desinterés, abre un debate más amplio sobre la forma en que se eligen los cargos judiciales y la necesidad de mejorar los mecanismos de información, transparencia y selección para fortalecer la confianza de la ciudadanía en procesos de este tipo.
Con las urnas ya cerradas, la reflexión se traslada ahora al impacto que tendrá esta elección en el sistema de justicia, y sobre todo, en la relación entre la ciudadanía y sus instituciones.

