El 5 de mayo de 2025, Israel lanzó una serie de ataques aéreos contra el movimiento hutí en Yemen, en respuesta a un ataque con misiles balísticos hutíes contra el Aeropuerto Ben Gurion el día anterior. Entre los objetivos se encontraba el Aeropuerto Internacional de Saná, que fue bombardeado y destruido junto con varios aviones por la Fuerza Aérea Israelí el 6 de mayo.
Estos ataques marcaron una escalada significativa en el conflicto entre Israel y los hutíes, respaldados por Irán. Las operaciones militares israelíes se centraron en infraestructuras clave utilizadas por los hutíes, incluyendo fábricas de armas y centros de comando.
La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la intensificación del conflicto y el impacto humanitario en la población civil yemení. Organizaciones de derechos humanos han instado a ambas partes a buscar soluciones diplomáticas para evitar una mayor escalada.
Mientras tanto, los hutíes han prometido continuar sus ataques contra Israel, lo que sugiere que el conflicto podría prolongarse y tener repercusiones más amplias en la región.

