El presidente Donald Trump sorprendió al anunciar un tratado con el Reino Unido que reduce aranceles y elimina barreras no arancelarias para productos agrícolas y químicos estadounidenses El acuerdo, definido por Trump como “completo e integral”, busca consolidar relaciones bilaterales tras la guerra arancelaria, e incluye la eliminación del 100 % de aranceles al acero y aluminio y una reducción al 10 % para los automóviles británicos La firma se produjo luego de una reunión en la Casa Blanca con el primer ministro Keir Starmer, quien calificó el pacto como un “día histórico” para ambos países
Durante la conferencia, Trump también arremetió contra el presidente de la Reserva Federal, calificándolo de “idiota” por mantener las tasas sin cambios, lo que generó inquietud en los mercados sobre la independencia del banco central El secretario de Comercio, Howard Lutnick, aclaró que EE. UU. mantendrá un arancel del 10 % sobre ciertos productos británicos, lo que se traducirá en unos USD 6 000 M anuales para las arcas estadounidenses. Analistas apuntan que el pacto refuerza la posición de EE. UU. como aliado post‑Brexit y podría servir de modelo para futuros acuerdos tras las tensiones con China.
El acuerdo integra además una zona de comercio preferencial para aluminio y acero, y contempla salvaguardias para la cadena de suministro farmacéutica. Expertos advierten que, pese a las bondades anunciadas, restan por definir detalles técnicos y sujetarlos a la aprobación del Congreso británico y de EE. UU. El próximo paso será la negociación de capítulos específicos –propiedad intelectual, servicios financieros y normas sanitarias– que definirán el alcance real del tratado.

