Friedrich Merz fue finalmente investido canciller en segunda votación tras no alcanzar la mayoría absoluta en la primera ronda, un hecho inédito en la posguerra alemana.
Su coalición CDU/CSU‑SPD presentó una agenda de crecimiento con recortes fiscales, reducción de costes energéticos y aumento del gasto militar, en un contexto de incertidumbre económica global.
Analistas destacan que la primera derrota evidenció grietas internas, y que Merz deberá negociar con firmeza para mantener la estabilidad de su gobierno.

