A cien días del inicio de su segundo mandato como presidente de Estados Unidos, Donald Trump ha generado un clima de agitación constante, con medidas polémicas y decisiones de alto impacto que han marcado un drástico giro en la política nacional e internacional del país.
Desde su investidura el 20 de enero de 2025, Trump ha lanzado una avalancha de acciones ejecutivas, impulsando políticas que han sido interpretadas por muchos como una amenaza a la democracia. Patrick Malone, profesor de la American University, describió este periodo como un “torbellino”, y advirtió que el país atraviesa un momento de “inestabilidad y falta de coherencia”.
Entre los temas más controvertidos está su promesa de campaña sobre Ucrania. Trump aseguró que terminaría la guerra “en 24 horas”, sin embargo, el conflicto continúa. Lejos de apoyar plenamente a Kiev, su administración ha mostrado mayor cercanía con Rusia. De hecho, en su primera conversación con Vladimir Putin, Trump realizó concesiones significativas, y criticó a Ucrania por insistir en la recuperación de Crimea.
En el ámbito migratorio, el mandatario ha retomado su agenda más dura. Ha comenzado a ejecutar el programa de deportaciones masivas que prometió durante su campaña de 2024, una medida que ha generado divisiones profundas en la opinión pública.
En el plano económico, impuso nuevos aranceles, algunos incluso mayores que los aplicados por los socios comerciales de EE. UU. Aunque esto cumple con su promesa de proteger la industria nacional, también ha encarecido productos y deteriorado relaciones comerciales estratégicas. Una encuesta del Pew Research indica que la percepción ciudadana sobre la economía ha empeorado desde su regreso al poder.
Además, su gestión se ha caracterizado por una alta rotación de personal en distintas dependencias del gobierno. Muchos funcionarios fueron despedidos al inicio del mandato, pero varios tuvieron que ser recontratados ante la imposibilidad de mantener el funcionamiento básico del gobierno.
A juicio de los analistas, el enfoque caótico y confrontativo de Trump podría debilitar aún más el tejido institucional del país. “Gobernar de esta manera es insostenible”, concluye Malone. “Lo que se necesita es estabilidad, y eso es precisamente lo que falta”.

