Este lunes dio inicio en París el juicio por el robo de joyas cometido en 2016 contra la empresaria y celebridad Kim Kardashian, quien fue atada y amenazada con un arma en su habitación durante la Semana de la Moda. El atraco, considerado el mayor contra una persona en décadas en la capital francesa, fue perpetrado por un grupo de ladrones que sustrajeron piezas valuadas en más de seis millones de dólares.
Diez personas, entre ellas nueve hombres y una mujer, enfrentan cargos por robo y secuestro tanto de Kardashian como del conserje del edificio donde se hospedaba. Dos de los acusados ya confesaron parcialmente su participación, mientras que el resto la niega. El jurado está conformado por seis ciudadanos y tres magistrados, dado que se trata de un delito considerado de alta gravedad.
Kim Kardashian, quien testificará el próximo 13 de mayo, relató que temió ser violada y asesinada durante el asalto. Fue atada, amordazada y encerrada en el baño mientras los asaltantes huían en bicicleta o a pie. Solo una de las joyas robadas —una cruz de diamantes en platino— fue recuperada tras caer durante la huida.
Entre los acusados se encuentra Aomar Aït Khedache, alias «El Viejo Omar», de 68 años, considerado el líder del grupo. Su ADN fue hallado en la cinta adhesiva usada para amordazar a la víctima. Según su abogado, asumirá responsabilidad y ofrecerá disculpas. Otro de los involucrados, Yunice Abbas, de 71 años, declaró haber actuado como vigía, aunque también expresó arrepentimiento y reconoció su corresponsabilidad.
Los medios franceses han bautizado al grupo como “los abuelos ladrones”, ya que varios de los implicados son de edad avanzada y cuentan con antecedentes por robos a bancos. Parte de ellos también están señalados por haber vendido las joyas robadas en Bélgica.
El juicio está programado para concluir el 23 de mayo, y la expectativa gira en torno a las declaraciones de Kardashian y las posibles sentencias para uno de los crímenes más mediáticos ocurridos en Francia en los últimos años.

