Los cardenales de la Iglesia católica acordaron este lunes iniciar el 7 de mayo el cónclave que elegirá al nuevo pontífice, tras el fallecimiento del papa Francisco el pasado 21 de abril.
En la Capilla Sixtina, únicamente participarán los 134 purpurados menores de 80 años, quienes antes de ingresar celebrarán la tradicional Misa Pro Eligendo Papa y prestarán un juramento de secreto bajo la fórmula “extra omnes”. El proceso de votación constará de dos escrutinios diarios hasta alcanzar la mayoría de dos tercios, necesaria para proclamarse al nuevo Obispo de Roma.
Durante las congregaciones generales previas, los cardenales debatieron sobre los desafíos de la Iglesia en evangelización, protección de menores y diálogo interreligioso, además de perfilar las cualidades que deberá reunir el próximo pontífice. El camerlengo, cardenal Kevin Farrell, cuenta con la colaboración de Reinhard Marx, Luis Antonio Tagle y Dominique Mamberti en la organización de los bienes temporales de la Santa Sede.
Se espera que, una vez concluido el cónclave, la fumata blanca anuncie la elección del sucesor de Francisco; de lo contrario, la fumata negra indicará la continuación de las votaciones. Con un 80 % de los electores designados por el propio Francisco, el cónclave de 2025 se perfila como uno de los más plurales de la historia reciente de la Iglesia.

