El buzo, identificado como Barak Tzach, un padre de cuatro hijos, falleció tras ser atacado por un tiburón en aguas frente a la playa de Hadera, Israel. Testigos relataron haber oído sus gritos desesperados: “¡Me están mordiendo!” antes de perderse en el mar. Tras dos días de intensa búsqueda, las autoridades recuperaron restos humanos que confirmaron su fallecimiento. Este suceso encendió las alarmas sobre el creciente número de bañistas que desafían las advertencias de no acercarse a los tiburones que frecuentan la zona.
El ataque y el grito final
El incidente ocurrió el lunes 21 de abril cuando Tzach ingresó al agua con equipo de buceo y una cámara subacuática para documentar tiburones, sin intención de alimentarlos o provocarlos. Testigos afirman que, al percibir que el animal se aproximaba, el hombre intentó apartarlo con el palo de su GoPro, pero finalmente fue arrastrado mar adentro entre los dientes de la criatura. “¡Se lo están comiendo! ¡Se están comiendo al hombre!”, se escucha en un video grabado por los bañistas que presenciaron la escena
Búsqueda y hallazgo de restos
Tras el ataque, las autoridades iniciaron un operativo con buzos, motos acuáticas y apoyo aéreo de helicópteros. Después de más de 36 horas, personal de rescate encontró restos humanos a unos 250 metros del lugar original del incidente, en una zona de fuertes corrientes. El hallazgo fue confirmado por el Instituto Forense Abu Kabir, que remitió las muestras para análisis que establecieron la identidad de Tzach
Identidad de la víctima
La víctima fue identificada oficialmente como Barak Tzach, de 45 años y originario de Petah Tikva, quien dejó esposa y cuatro hijos. Su familia detalló que aquel día salió tras su jornada laboral con la esperanza de capturar imágenes de tiburones para un proyecto personal. “Cuando empezaron a acercarse demasiado, usó su cámara para apartarlos, pero fue en vano”, narró su esposa Sarit en redes sociales
Contexto y advertencias previas
La playa de Hadera se ha convertido en un punto de encuentro de tiburones, atraídos por las aguas cálidas de las descargas de una planta eléctrica cercana. A pesar de una prohibición oficial de nadar, muchos turistas y locales ignoran las vallas y las señales de peligro, acercándose a los animales e incluso alimentándolos, lo que incrementa la probabilidad de encuentros agresivos . Yigael Ben-Ari, de la Autoridad de Parques de Israel, insistió en que “ante cualquier avistamiento, los bañistas deben salir inmediatamente del agua”
Rareza de los ataques en Israel
Los ataques de tiburón en las costas israelíes son extremadamente raros; sólo se han documentado tres incidentes fatales desde la década de 1940. El caso de Tzach es sólo el tercero en la historia moderna del país, lo que subraya tanto la singularidad como la gravedad de este suceso
Medidas y cierre de la zona
Tras confirmar la muerte, las autoridades cerraron la playa de Hadera y áreas aledañas, instalando redes de seguridad y reforzando la vigilancia marítima. Las fuerzas de rescate y la policía mantendrán patrullajes constantes para impedir el acceso de bañistas mientras se evalúan medidas a largo plazo para mitigar los riesgos de interacción humano-tiburón
Este trágico incidente recuerda la importancia de respetar las restricciones en playas conocidas por la presencia de fauna salvaje y refuerza la necesidad de campañas de concienciación sobre los peligros de subestimar a los tiburones en su hábitat natural.

