Un hombre identificado como Edgar fue detenido la tarde de este lunes en una tienda de autoservicio ubicada sobre el bulevar México 2000, tras ser acusado de robo por una cajera, denuncia que el propio detenido puso en duda en una transmisión en vivo que realizó desde el establecimiento.
Según el video compartido por Edgar en sus redes sociales, el joven colocó varios productos sobre la cinta de la caja y pidió que se los cobrasen; sin embargo, afirmó que momentos antes una empleada ya había recibido la orden de no darle servicio, conducta que él calificó de “discriminatoria”. En las imágenes se aprecia cómo Edgar señala con el dedo a la trabajadora y reclama al personal mientras graba con su teléfono.
Poco después, elementos de la Policía Estatal arribaron al lugar. En el registro audiovisual se ve a dos oficiales entrar a la tienda, pedirle a Edgar sus datos y, tras comunicarse por radio, proceder a esposarlo. El video finaliza cuando uno de los uniformados lo somete por la espalda, mientras Edgar cuestiona en voz alta las razones de su detención.
Aunque Edgar eliminó la grabación de sus redes minutos después, diversas páginas de internet difundieron capturas de la pantalla y otros testigos publicaron fragmentos del incidente. Incluso, varios conocidos del joven se presentaron en el sitio para verificar su estado y lo encontraron tirado en el piso, escoltado por policías que le indicaban la posibilidad de rendir su declaración ante la autoridad competente.
En la conversación con el gerente de la tienda, Edgar aseguró que ya había interpuesto al menos cuatro denuncias previas contra la cajera por acusaciones infundadas de robo cada vez que él acudía al establecimiento. Insistió en que, de llevar el caso ante la Fiscalía, ambos —él y la empleada— deberían rendir declaración para esclarecer los hechos.
Minutos más tarde, la Policía Estatal confirmó la detención de Edgar por los delitos de acoso y amenazas en contra de la cajera, quien alegó que el joven frecuentemente ingresaba al local para tomarle fotografías sin su consentimiento y luego publicarlas en redes sociales. La trabajadora fue orientada para presentar una denuncia formal en el Centro de Justicia y Empoderamiento, mientras que Edgar quedó a disposición del Ministerio Público para continuar con el proceso legal.

