La noticia de la victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos dejó un sentimiento mixto de esperanza y precaución entre los soldados ucranianos en el frente de batalla en el este del país. Aunque solo tenían información limitada sobre los resultados electorales, mantenían sus expectativas sobre el apoyo del próximo presidente estadounidense.

Desde sus posiciones defensivas, donde disparan artillería y enfrentan ataques constantes de las fuerzas rusas, los soldados, conectados de forma intermitente a internet por Starlink, se enteraron de los resultados por medio de periodistas de AP. «Esperamos que aumente la cantidad de armas y cañones para nuestra victoria», comentó un comandante conocido como Mozart, siguiendo el protocolo de seguridad de no revelar nombres.
La elección de Trump genera dudas sobre la continuidad del apoyo de Estados Unidos a Ucrania, vital para resistir la invasión rusa. Sin embargo, Mozart y otros soldados confían en que ese respaldo no se detenga, ya que consideran imprescindible la ayuda militar para sus operaciones.
Durante su primer mandato, Trump autorizó el envío de armas a Ucrania, siendo los misiles Javelin una pieza clave para resistir la invasión de 2022. Sin embargo, su postura escéptica sobre la implicación de Estados Unidos en conflictos internacionales y su relación con el presidente ruso Vladimir Putin —a quien ha calificado de “bastante inteligente” por sus acciones— siembra incertidumbre.
El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy felicitó rápidamente a Trump, recordando su compromiso con la “paz por la fuerza”, un enfoque que considera capaz de lograr una paz justa para Ucrania. En Kiev, la joven estudiante de derecho Viktoriia Zubrytska, de 18 años, expresó que aunque el país podría verse obligado a ceder territorio bajo el liderazgo de Trump, prefería esa certeza a las promesas que, según ella, ofrecía la administración de Joe Biden.
Mientras tanto, en Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, señaló que no había información sobre si Putin felicitaría a Trump, reiterando que Estados Unidos sigue siendo considerado un país “no amistoso” por Rusia.
La reacción en Ucrania refleja una mezcla de realismo y esperanza, en espera de cómo el nuevo liderazgo estadounidense influirá en el desarrollo del conflicto y el apoyo militar que tanto necesitan.

