La ONU ha anunciado la paralización de sus operaciones en Gaza después de recibir una nueva orden de evacuación de las autoridades israelíes. Esta última orden afecta a las instalaciones de la organización en Deir al Balah, el último lugar al que se habían reubicado tras sucesivas evacuaciones previas.
Un alto funcionario de la ONU, que prefirió permanecer en el anonimato, aclaró desde la sede de la organización en Nueva York que esta paralización «no significa una suspensión definitiva» de las actividades. La ONU espera poder reanudar sus operaciones tan pronto como las condiciones lo permitan.
El responsable de la ONU explicó que, bajo las circunstancias actuales, la organización se ve «incapaz de cumplir con sus obligaciones», pero subrayó que la ONU no abandonará Gaza, ya que «la gente nos necesita».
En cuanto a las medidas necesarias para garantizar la continuidad de las operaciones, el funcionario pidió al Gobierno de Israel que «respete los edificios de la ONU», ya sean almacenes o refugios improvisados, así como los vehículos de la organización. Además, señaló que la ONU está en contacto con oficiales estadounidenses en el terreno, quienes han mostrado una actitud «muy cooperativa» en un intento por influir en el Gobierno israelí para asegurar el funcionamiento continuo de las agencias de la ONU.
La ausencia de policía palestina en Gaza, considerada un objetivo militar por el ejército israelí debido al control de Hamás, ha intensificado los episodios de saqueo en las instalaciones de la ONU. En los últimos días, los saqueadores han centrado sus esfuerzos en robar cigarrillos.
El conflicto en Gaza, que lleva más de diez meses, ha cobrado la vida de un funcionario internacional de la ONU y al menos 205 palestinos, en su mayoría trabajadores de la Agencia de la ONU para los Refugiados (UNRWA), la mayor agencia de la ONU en los territorios palestinos.

