En un operativo tenso y delicado, cinco diplomáticos argentinos y sus familias, un total de 14 personas, abandonaron Venezuela tras la orden de expulsión emitida por el régimen de Nicolás Maduro. Esta acción se produjo como respuesta a la decisión del presidente argentino, Javier Milei, de desconocer el resultado de las elecciones presidenciales venezolanas del 28 de julio, calificadas de fraudulentas.
Salida y Escolta Internacional
La delegación argentina, liderada por el Encargado de Negocios Andrés Mangiarotti, partió del Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar con destino a Lisboa, Portugal. Desde allí, continuarán su viaje a Buenos Aires, donde se espera que lleguen la madrugada del sábado. La seguridad del contingente fue garantizada por una escolta de personal de las embajadas de Brasil, México e Italia, quienes acompañaron a los diplomáticos hasta el aeropuerto.
Transición de la Embajada
Antes de su partida, Mangiarotti izó la bandera de Brasil en la residencia del embajador argentino en Caracas, simbolizando el traspaso de la representación de los intereses argentinos al país sudamericano. Brasil también se encargará de la protección de seis militantes de la agrupación opositora de María Corina Machado, que permanecen asilados en la embajada y para quienes no se ha otorgado salvoconducto para abandonar el país.
Declaraciones de la Cancillería Argentina
En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino lamentó la expulsión del personal diplomático y reiteró su rechazo al «fraudulento resultado de la elección presidencial». La Cancillería expresó su gratitud al personal diplomático, militar y administrativo por su «profesionalidad, calidad humana y sentido del deber» durante los meses desafiantes en Venezuela. Además, manifestaron la esperanza de que pronto puedan regresar a una «Venezuela libre y democrática».
Tensión Diplomática
La expulsión de los diplomáticos argentinos se produce en un contexto de creciente tensión entre Argentina y Venezuela. La carta de expulsión entregada por el régimen de Maduro acusó al gobierno argentino de «injerencista» por desconocer los resultados electorales, ordenando la salida del personal diplomático en un plazo de 72 horas. Este incidente marca una ruptura significativa en las relaciones diplomáticas entre ambos países.


