La revocación de la condena de Harvey Weinstein por delitos sexuales marcó un giro inesperado en uno de los casos más destacados de la era MeToo. El fallo, emitido el pasado jueves, supuso un golpe para las activistas que denunciaron la impunidad sexual.
El Tribunal de Apelaciones del Estado de Nueva York anuló la condena de 2020 debido a decisiones inadecuadas del juez original, como permitir evidencia de presuntos delitos que no estaban relacionados con el caso. A pesar de ello, Weinstein enfrentará un nuevo juicio en la Corte Suprema de Manhattan el próximo primero de mayo.
El ex productor, de 72 años, fue hospitalizado para pruebas después del fallo. Su abogado, Arthur Aidala, describió su estado de salud como preocupante y dijo que está sometiéndose a múltiples exámenes en el Hospital Bellevue en Manhattan.
Una de las acusadoras de Weinstein, Mimi Haley, está considerando la posibilidad de testificar nuevamente en el nuevo juicio, aunque admitió que revivir el trauma de prepararse para otro proceso legal es difícil.
El fiscal de distrito de Manhattan, Alvin Bragg, expresó su compromiso de buscar justicia para los sobrevivientes de agresión sexual y anunció que hará todo lo posible para volver a juzgar a Weinstein. La audiencia de la próxima semana marcará el inicio del proceso para un posible nuevo juicio.
El caso Weinstein, que surgió en 2017 a raíz de una investigación del diario The New York Times, fue uno de los detonantes del movimiento #MeToo. Numerosas mujeres, incluyendo a actrices prominentes como Ashley Judd y Rose McGowan, acusaron al ex magnate de acoso y agresión sexual, lo que desencadenó un cambio significativo en la industria del entretenimiento

