En Torreón, Carlos Gurrola Arguijo, mejor conocido como “Papayita”, no solo fue víctima de un trago mortal de desengrasante disfrazado de bebida. Fue víctima de un entorno laboral que tolera el acoso, la humillación y las “bromas” que destruyen vidas.
Familiares y vecinos lo describen como un hombre trabajador, humilde, querido por su comunidad. Hoy, en vez de volver a casa, está muerto. Y mientras tanto, ni una sola persona ha sido procesada por homicidio.
La Fiscalía General del Estado de Coahuila tiene ya en sus manos testimonios, videos y la evidencia del lugar de trabajo. La sociedad exige que este caso no sea archivado ni tratado como un simple accidente. Porque no lo es. Es violencia, es negligencia criminal, es un patrón de abuso que no puede quedar impune.
Cada día, en decenas de centros de trabajo, la dignidad de los empleados se ve vulnerada por “bromas” y humillaciones. Cuando esas agresiones terminan en tragedia, no basta con condolencias: se necesita justicia, reparación y un cambio real en las condiciones laborales.
Hoy el nombre de Carlos “Papayita” Gurrola Arguijo se convierte en símbolo de esa lucha. Que su muerte no sea una estadística más.
📌 Exigimos:
– Identificación inmediata de los responsables.
– Procesos penales por homicidio y acoso laboral.
– Protocolos claros para prevenir y sancionar el bullying en los centros de trabajo.
Que no se normalice la violencia disfrazada de chiste. Que no se repita otro caso Papayita.

