A medida que la reforma judicial impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador avanza en el Congreso, los trabajadores del Poder Judicial han intensificado sus protestas, marcando lo que ellos consideran su «última trinchera pacífica». La protesta del 26 de agosto, que se llevó a cabo en la Cámara de Diputados y el Ángel de la Independencia, refleja la creciente frustración y determinación del sector judicial.
La jornada comenzó con una manifestación frente a la Cámara de Diputados, donde cientos de trabajadores del Poder Judicial, incluyendo juzgadores y representantes de los 32 circuitos judiciales del país, realizaron un «boicot pacífico» en un intento de frenar la aprobación del dictamen sobre la reforma judicial. Vestidos con camisetas que promovían la unidad y el rechazo a la reforma, algunos manifestantes se disfrazaron de verdugos y cargaron un ataúd decorado con coronas de flores que decía: “La justicia imparcial ha muerto”.
El grupo, que también incluyó batucadas y banderas mexicanas, buscaba que los legisladores de Morena los recibieran para dialogar sobre sus inquietudes. Sin embargo, no lograron tener una audiencia con los legisladores de la mayoría, lo que llevó a la directora nacional de la Asociación de Magistrados de Circuito y Jueces de Distrito del Poder Judicial de la Federación (Jufed), Juana Fuentes Velázquez, a advertir que su movimiento podría radicalizarse.
Advertencia y reacción
En encuentros posteriores con diputados del PAN y el PRI, los representantes de los trabajadores del PJF dejaron claro que no abandonarán su oposición a la reforma. Irma Elizabeth Monzón Velasco, secretaria del Tribunal Colegiado, cuestionó el costo en vidas de la historia de México y expresó su descontento con las acciones legislativas, sugiriendo que podrían estar dispuestos a tomar medidas más drásticas.
Por la tarde, la protesta se trasladó al Ángel de la Independencia y a las instalaciones del Poder Judicial en Periférico Sur, donde los manifestantes, vestidos de negro y verde y portando veladoras, continuaron con sus demandas. La titular de la Jufed condenó la decisión de los legisladores de aprobar el dictamen sin recibir a los representantes del movimiento y reafirmó que la protesta pacífica ha llegado a su fin.
Los trabajadores del Poder Judicial han anunciado que, tras la protesta de ayer, planean intensificar sus acciones y recurrir a instancias internacionales para buscar apoyo y visibilidad. La situación refleja una profunda fractura entre el sector judicial y el Ejecutivo, con implicaciones significativas para la autonomía y el equilibrio de poderes en México.
Mientras tanto, la Cámara de Diputados permanece bajo fuerte resguardo, y las calles cercanas siguen siendo un escenario de tensión. La protesta de los trabajadores del PJF marca un punto crítico en la lucha por la reforma judicial, planteando interrogantes sobre el futuro de la justicia en México y la capacidad del gobierno para implementar cambios sin una solución de consenso.

