
El Super Bowl se mantiene como uno de los eventos deportivos más vistos del planeta. Cada edición reúne audiencias masivas que superan a la mayoría de transmisiones televisivas anuales.
La edición de 2025 registró un promedio de 127.7 millones de espectadores, la cifra más alta para una transmisión deportiva en Estados Unidos.
Ese mismo encuentro alcanzó picos cercanos a 137 millones de televidentes durante el segundo cuarto del partido, confirmando el interés sostenido de la audiencia.
El alcance total del evento fue todavía mayor. Nielsen estimó que más de 191 millones de personas vieron al menos una parte del Super Bowl LIX.
La combinación de televisión tradicional y plataformas digitales ha fortalecido el impacto global del juego. Las transmisiones incluyen señal abierta, cable y servicios de streaming simultáneo.
Este modelo multiplataforma permite que millones de espectadores sigan el partido desde dispositivos móviles, computadoras y aplicaciones oficiales de la NFL.
El interés comercial refleja esa audiencia masiva. En 2026, los anuncios de 30 segundos alcanzaron precios cercanos a los ocho millones de dólares.
La demanda publicitaria convierte al Super Bowl en uno de los espacios televisivos más valiosos del mundo. Las marcas compiten por visibilidad frente a una audiencia global concentrada en una sola transmisión.
Además del juego, el evento integra espectáculo musical, cultura pop y cobertura mediática extensa. Esa mezcla amplía el interés más allá de los aficionados al fútbol americano.

