
Dermatólogos recomiendan usar protector solar todos los días, incluso cuando el clima parece inofensivo o no hay sol visible. La radiación ultravioleta atraviesa nubes, cristales y ventanas durante actividades cotidianas.
El daño solar se acumula con el tiempo y la piel no logra recuperarse por completo entre exposiciones repetidas. Esta situación acelera el envejecimiento cutáneo y reduce la producción natural de colágeno.
Especialistas señalan que la exposición constante favorece la aparición de manchas, arrugas tempranas y pérdida de elasticidad. También incrementa el riesgo de desarrollar lesiones cutáneas a largo plazo.
El uso diario de protector solar reduce el riesgo de cáncer de piel y previene lesiones premalignas. Dermatólogos recomiendan un factor de protección solar mínimo de 30 para uso diario.
Las personas con piel clara, sensible o con antecedentes de manchas requieren mayor protección. El producto debe aplicarse en rostro, cuello, orejas y manos, que reciben mayor exposición diaria.
La aplicación debe realizarse antes de salir de casa y repetirse cada dos o tres horas. El sudor, el roce con ropa y el maquillaje disminuyen su efectividad.
Algunos protectores combinan protección solar e hidratación, pero no sustituyen una rutina básica de cuidado. La limpieza y la hidratación siguen siendo esenciales.
Especialistas recomiendan iniciar el uso de protector solar desde la infancia. La prevención temprana mejora la salud y apariencia de la piel a largo plazo.

