Michael J. Fox, el reconocido actor de 62 años diagnosticado con la enfermedad de Parkinson en 1991, protagonizó un emotivo momento en la entrega de los premios BAFTA en el Royal Festival Hall de Londres este domingo 18 de febrero. A pesar de sus desafíos físicos, Fox cautivó a la audiencia al aparecer en el escenario en su silla de ruedas, mostrando los espasmos musculares característicos de su condición.
El actor, ovacionado de pie por el público, logró ponerse de pie para presentar el premio final de la noche en la categoría de Mejor Película. Agradeciendo brevemente el cálido recibimiento, Fox destacó la importancia del cine para unir a las personas y cambiar vidas.
La película ganadora en esta categoría fue «Oppenheimer», la séptima estatuilla que obtuvo esa noche. Fox elogió a todas las películas nominadas, resaltando su capacidad para impactar y transformar.
Antes de presentar el premio, el anfitrión de los BAFTA, David Tennant, describió a Fox como «una verdadera leyenda del cine». El actor desfiló por la alfombra roja con su esposa Tracy Pollan, con quien ha estado casado desde 1988 y comparte cuatro hijos.
A lo largo de los años, Fox ha sido un defensor incansable de la investigación del Parkinson a través de su Fundación Michael J. Fox. En una entrevista reciente, compartió su enfoque positivo frente a la vida, reconociendo los desafíos pero valorando la importancia de mantenerse firme.
A pesar de sus esfuerzos por mantener una actitud positiva, Fox ha sido honesto sobre los desafíos que enfrenta debido al Parkinson, revelando que no espera vivir más allá de los 80 años.
A pesar de las dificultades físicas que enfrenta, la aparición de Michael J. Fox en los premios BAFTA fue un recordatorio conmovedor de su impacto duradero en la industria del entretenimiento y su valentía ante la adversidad.

